Depilación íntima con láser

La depilación láser de la zona íntima consiste en la eliminación definitiva y permanente del vello existente en la vulva, los labios y la zona perianal. Es un tratamiento cada día más popular entre hombres y mujeres, sustituyendo a la clásica depilación con cera o afeitado de la zona. Estos métodos clásicos resultan dolorosos e irritantes para la piel, sus resultados se mantienen durante un plazo de tiempo muy corto y pueden provocar efectos secundarios como la irritación, la foliculitis (infección del folículo piloso) o reacciones alérgicas.

A pesar de que la depilación láser de esta zona es segura y eficaz, existen rumores negativos sobre este sistema. Es cierto que puede provocar ciertos efectos secundarios como el enrojecimiento o irritación de la piel de la zona, pero estos efectos no son permanentes sino que desaparecen en unos días. Se dice también que la depilación láser en esta zona es muy dolorosa. La piel de esta zona está llena de terminaciones nerviosas, por lo que se produce un cierto grado de malestar, pero éste resulta bastante inferior al que sentiríamos si depilásemos esta área con cera. Incluso se ha llegado a decir que el uso del láser en esta zona puede provocar impotencia, lo que es totalmente falso ya que el efecto del láser no afecta más allá de la piel.

Hay dos tipos de depilación láser para el área genital femenina: parcial o completa. En la parcial, también denominada “ingles brasileñas” se deja una pequeña línea recta de vello en el frente de la vagina. Dado que si nos hacemos una depilación parcial, tendremos que seguir depilando el vello no eliminado con los métodos tradicionales, cada vez más gente elige la depilación total de esta zona. En el caso de los hombres se tiende siempre a una depilación total, en la que se elimina todo el vello púbico, testicular y anal.

Este tipo de depilación, realizado mediante el uso de la tecnología láser tiene una serie de ventajas como evitar que el vello sea visible con ropa interior pequeña o mejorar la higiene de la zona.

Hay diferentes tipos de láser que pueden ser usados para la depilación de la zona íntima. Los más usados son el láser alejandrita, el Nd-Yag y el láser rubí. El especialista que lleve tu caso debe ser quien seleccione qué tipo de láser es más adecuado según tu tipo de piel y pelo para conseguir los mejores resultados con el mínimo riesgo. Es aconsejable además someterse a la prueba del parche antes de comenzar la primera sesión de tratamiento.

Normalmente se necesitan unas cuatro sesiones para librarnos del vello de esa zona, aunque el número final dependerá del tipo y densidad del vello. Una vez terminado el tratamiento, hay que proteger el área genital de la acción directa del sol entre cinco y siete semanas.