Depilación láser en piel oscura

Tratar a una persona con la piel oscura es uno de los mayores desafíos para un especialista en depilación láser. El problema estriba en que la melanina, sustancia residente en la epidermis que es la encargada de dar color oscuro a la piel, está diseñada para absorber la luz. El láser emite luz y su objetivo es alcanzar la melanina que se encuentra en los folículos pilosos, que se hayan a gran profundidad en nuestra epidermis, para destruirlos. Por ello, si la piel que el láser tiene que atravesar es rica en melanina puede que ésta atraiga la luz, impidiendo que llegue al lugar que estamos intentando tratar. Además, existe la posibilidad de que la luz atraída dañe la epidermis.

No hay manera en que podamos decirle al láser que la melanina existente en la piel no es su objetivo y que, por lo tanto, no debe tratar de destruirla. Por ello, en caso de querer someternos a un tratamiento de depilación láser teniendo la piel oscura, el especialista debe estudiar nuestro caso con el máximo cuidado para elegir el tipo de láser y la configuración correcta.

La manera de evitar el daño a la melanina existente en la piel es enfriar la superficie, ya sea mediante el uso de un spray enfriador o con algunos accesorios que están incorporados en los aparatos de depilación láser. Además de esto, se usará la longitud de onda más larga posible, ya que la melanina de la piel está diseñada para absorber la luz de onda corta, como los rayos UVA. Por ello, cuanto más larga sea la longitud de onda, menos será absorbida por la piel, por lo que disminuirá el riesgo de daño.

Teniendo en cuenta la dificultad y el riesgo de practicar la depilación láser en pacientes con piel oscura, es imprescindible asegurarse de que se está acudiendo a un centro con todas las garantías, que disponga de diferentes tipos de láser con diferentes longitudes de onda, para que puedan adecuar el tratamiento a nuestro caso. Normalmente el tratamiento de elección es el láser ND-Yag, ya que tiene la longitud de onda más larga (1064nm) y su luz es poco absorbida por la melanina de la piel.

El tratamiento de pacientes bronceados o con piel oscura exige mucha habilidad y un gran nivel de conocimiento y experiencia para poder elegir correctamente el tipo de láser, el color de la luz, la duración de las pulsaciones, la configuración del rayo… Una decisión incorrecta en cualquiera de estas cuestiones puede provocar graves efectos secundarios como ampollas o quemaduras. Por ello, es imprescindible que nos aseguremos de la profesionalidad del centro y del especialista que va a tratarnos.